sábado, 8 de septiembre de 2018
¿QUIÉN ES MÁS FELIZ, EL QUE DA O EL QUE RECIBE?
Todos buscamos tener éxito en nuestras vidas, nuestros proyectos profesionales y personales. Muchas personas no conocen el éxito de una práctica tan sencilla, fructífera y recomendable como es dar a cambio de nada. Cuando das sin esperar nada a cambio, recibes sin tener que pedirlo y se abre la puerta a un mundo de plenitud con muchas ventajas. Hay muchos modos de dar, compartir, regalar una idea, una sonrisa, gestos, detalles. Pero lo que se da hay que darlo de corazón.
¿Por qué tener miedo a dar? ¿Con quién te gusta más relacionarte, con quién da o con quién no es capaz de dar sin recibir a cambio? Si damos esperando algo a cambio, en realidad no estamos dando nada. No hay mejor recompensa que hacer feliz a quien se da y recibir su mirada de gratitud. Decía la madre Teresa de Calcuta: «No deis sólo lo superfluo. Dad vuestro corazón».
Muchas personas no entienden lo de dar sin más, por el placer de dar. «Cuando doy, me doy a mí mismo» (Walt Whitman, el autor de Hojas de hierba). Aquel que recibe sin esperar nada, quien ha sido tratado con generosidad aprende de ello y desarrolla la capacidad de dar. Dar sin pedir a cambio nos aporta felicidad y nos enriquece día a día, cuánto más das más tienes, más recibes. Ser feliz es ser libre.
Lo anterior no quiere decir que no sea importante recibir, sobre todo cuando recibimos cosas positivas que nos enriquecen como personas. A veces recibir es un acto de humildad, de ser agradecido sobre todo cuando en momentos en que nos sentimos faltos de cariño somos capaces de pedir ayuda y entregarnos sin miedo al rechazo porque todos merecemos sentirnos queridos. En estos casos recibir es nutrirse de bondad, de felicidad. La misma felicidad que para Aristóteles es un fin en sí misma y para Kant –creador de la escuela deontológica– el deber, que se sostiene en la voluntad, y que también es un fin en sí mismo.
Puestos en el camino de la felicidad, ¿por qué no dar las gracias cada día por todo lo que recibimos? Ser agradecido es ser feliz, actitud que va unida a un sentimiento. Cuando mostramos gratitud incondicional, es decir, cuando agradecemos todo y nada a la vez porque no ha ocurrido ningún acontecimiento, no son precisas razones: el simple hecho de vivir, tener salud, disfrutar de una vida mejor que las que están detrás... Ese agradecimiento, si lo mostramos cada día, es la clave del éxito profesional y personal y por supuesto nos hace más felices.
Nada mejor que empezar el día dando las gracias, es una actitud que te hace sentir bien durante toda la jornada, agradecer e incluso los problemas, conflictos o dificultades que nos depara la vida aun con lágrimas, es el mejor remedio para secar los ojos y sonreír viendo lo bueno de lo malo. Es un gran paso para levantarse y seguir. Un paso para el éxito y la felicidad. Para finalizar: además de saber dar, recibir y dar las gracias por el simple hecho de vivir, las cosas empiezan a cambiar si tratas a los demás como querrías que te trataran a ti. Como decía Dale Carnegie en su obra maestra: «Si quieres cambiar a otros, comienza contigo mismo».
viernes, 7 de septiembre de 2018
RECUERDA SIEMPRE...
" TODO LO NECESARIO PARA EL TRIUNFO DEL MAL, ES QUE LOS HOMBRES DE BIEN NO HAGAN NADA " (EDMUN BURKE)
jueves, 6 de septiembre de 2018
miércoles, 5 de septiembre de 2018
APRENDIENDO A AMAR.... ¿TÚ SABES AMAR?
Yo estoy aprendiendo ...
Estoy aprendiendo a aceptar a las personas,
aun cuando ellas me decepcionan.
Cuando huyen del ideal que tengo para ellas.
Cuando me hieren con palabras o acciones impensadas.
Es difícil aceptar a las personas como son
y no como yo deseo que sean.
Es difícil,
muy difícil,
pero estoy aprendiendo...
Estoy aprendiendo a amar,
estoy aprendiendo a escuchar,
escuchar con los ojos y oídos, escuchar con el alma.
Escuchar lo que
dice el corazón,
lo que dicen
los hombros caídos,
los ojos,
las manos inquietas.
Escuchar el mensaje que se esconde entre las palabras superficiales.
Descubrir la angustia disfrazada,
la inseguridad enmascarada,
la soledad encubierta.
Penetrar la sonrisa fingida,
la alegría simulada,
la vanagloria exagerada.
Descubrir
el dolor
de cada corazón.
Poco a poco,
estoy aprendiendo a amar.
Estoy aprendiendo a perdonar.
Porque el amor perdona,
lanza fuera las tristezas,
y cura las cicatrices que la incomprensión
y la insensibilidad grabaron en el corazón herido.
El amor
no alimenta
heridas con
pensamientos
dolorosos,
no cultiva
ofensas con lástimas
y autocompasión.
El amor perdona, olvida, extingue todos los trazos de dolor en el corazón.
Paso a paso,
estoy aprendiendo a perdonar, a amar,
estoy aprendiendo a descubrir el valor
que se encuentra dentro de cada vida,
de todas las vidas.
Estoy aprendiendo a ver en
las personas su alma
y las posibilidades
que Dios les da.
Estoy aprendiendo pero,
¡qué lento es el aprendizaje!
¡Qué
difícil es amar
incondicionalmente!
Todavía
tropezando,
cometiendo errores,
estoy aprendiendo…
Y NO OLVIDES:
SE APRENDE AMAR EN LOS MILES DE DETALLES DE CADA DÍA
(desconozco su autor)
martes, 4 de septiembre de 2018
MUY BUENOS DÍAS !!!! ♥
NO DEJES DE SEMBRAR COSAS BUENAS... LLEGARÁ EL DÍA EN QUE ALGUIEN COSECHARÁ TU SIEMBRA...
CADA FRACASO LE ENSEÑA AL HOMBRE ALGO QUE NECESITABA APRENDER.
(CHARLES DICKENS) (1812-1870)
sábado, 10 de diciembre de 2016
FELIZ SÁBADO PARA TODOS!!!
DIOS nos ha regalado la maravilla de todo lo que la naturaleza puede ofrecer, aprovecha y disfruta del canto de un pájaro, del verdor de un árbol, del propio aire que respiras, detente y disfruta de lo que quizás no te hayas detenido a ver.
domingo, 27 de noviembre de 2016
sábado, 5 de noviembre de 2016
viernes, 4 de noviembre de 2016
PARA REFLEXIONAR... "LOS CIEN DÍAS DEL PLEBEYO"
Una bella princesa estaba buscando consorte. Nobles y ricos pretendientes llegaban de todas partes con maravillosos regalos: joyas, tierras, ejércitos, tronos. Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo que no tenía más riquezas que el amor y la perseverancia.
Cuando le llegó el momento de hablar, dijo: Princesa, te he amado toda la vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas. Esa será mi dote.
La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar: Tendrás tu oportunidad: si pasas esa prueba, me desposarás.
Así pasaron las horas y los días. El pretendiente permaneció afuera del palacio, soportando el sol, los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañear, con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente súbdito siguió firme en su empeño sin desfallecer un momento.
De vez en cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, que con un noble gesto y una sonrisa aprobaba la faena.
Todo iba a las mil maravillas, se hicieron apuestas y algunos optimistas comenzaron a planear los festejos. Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de la zona salieron a animar al próximo monarca.
Todo era alegría y jolgorio, pero cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la princesa, el joven se levantó y, sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar donde había permanecido cien días.
Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño de la comarca lo alcanzó y le preguntó a quemarropa:
¿Qué te ocurrió? Estabas a un paso de lograr la meta, ¿por qué perdiste esa oportunidad?
¿Por qué te retiraste?
Con profunda consternación y lágrimas mal disimuladas, el plebeyo contestó en voz baja: La princesa no me ahorró ni un día de sufrimiento, ni siquiera una hora. No merecía mi amor.
Cuando estamos dispuestos a dar lo mejor de nosotros mismos como prueba de afecto o lealtad, incluso a riesgo de perder nuestra dignidad, merecemos al menos una palabra de comprensión o estímulo. Las personas tienen que hacerse merecedoras del amor que se les ofrece.
El merecimiento no siempre es egolatría sino dignidad. Cuando damos lo mejor de nosotros mismos a otra persona, cuando decidimos compartir la vida, cuando abrimos nuestro corazón de par en par y desnudamos el alma hasta él ultimo rincón, cuando perdemos la vergüenza, cuando los secretos dejan de serlo, al menos merecemos comprensión.
Que se menosprecie, ignore, olvide o desconozca fríamente el amor que regalamos a manos llenas es desconsideración o, en el mejor de los casos, desinterés o ligereza. Cuando amamos a alguien que además de no correspondernos desprecia nuestro amor y nos hiere, estamos en el lugar equivocado. Esa persona no se hace merecedora del afecto que le prodigamos.
La cosa es clara: si no me siento bien recibido/a en algún lugar, empaco y me voy. Nadie se quedaría tratando de agradar y disculpándose por no ser como les gustaría que fuera. No hay vuelta de hoja: en cualquier relación de pareja que tengas, no te merece quien no te ame, y menos aún, quien te lastime. Y si alguien te hiere reiteradamente sin "mala intención", puede que te merezca pero no te conviene.
Retirarse a tiempo con la satisfacción de haber dado lo mejor de nosotros mismos no tiene precio!
jueves, 3 de noviembre de 2016
No te detengas en el camino, SIGUE adelante..
No te detengas en el camino! No importa cuántas veces hayas caído, sino... Cuántas veces te has levantado!!! Lleva en tu mente la certeza de que cuando una puerta se te ha cerrado Otra mas grande te espera abierta al final del camino!
Cuando sientas que las fuerzas te abandonan, recuerda otras veces, que sí estuviste sin ellas, y milagrosamente las cosas se solucionaron! Y todo esto porque actuaste bien y con la conciencia limpia, pero Sobretodo porque... ¡Dios Estaba Contigo! Redobla tu fe y con ella alienta tu esperanza en la Seguridad de que el mañana será mucho mejor.
Arriba ese Ánimo!!! Sigue adelante con la vista al frente y el paso firme, que nada te detenga! No combatas con nadie, pues tu mejor triunfo será aquel que logres sin combatir! Sigue a Dios por todas partes y no tendrás temor en tu vida, ni correrás ningún peligro.
Con Disciplina vencerás! Con Sinceridad triunfarás! Con Coraje te salvarás! Camina resuelto con elpaso firme como el tren que retumba por las vías, como el relámpago que relumbra antes de avisarte! Lucha por cambiar a tu enemigo, y conviértelo en tu amigo. Ayuda a tus amigos a luchar, sin hacer ver que tú eres el maestro, sino aumentándoles su propia iniciativa.
No desmerezcas al que no es inteligente, préstale atención y ayúdale a incrementar sus propias fuerzas. Practica el arte del amor, avasallando la fuerza de tus enemigos. Frente al amor perderán su odio, y la victoria sobrevendrá sola porque tú no has peleado. El odio es vencido siempre por el amor
Si mantienes la fuerza de tu corazón, podrás luchar cuantas veces sea necesario. Si sientes que disminuye, entonces, mantente en guardia, pues el más pequeño fallo te traería malas consecuencias. Trata de mantenerte al abrigo de Dios, y evita en lo posible un enfrentamiento. Triunfan aquellos que: Saben cuándo luchar y cuándo no, que saben discernir, y son visionarios. Si tus sentimientos, tu fuerza, y tu valor son mejores cada día y te conoces a ti mismo, conocerás a los demás.
No discutas con aquellos que se esconden en la profundidad de las sombras y son expertos en el arte de la envidia. Tu vuela por elevadas cumbres de los cielos y cuando tengas que combatirlos, actúa como el águila , planea primero, y luego caes en picada, con la velocidad del rayo, que destruye la ignominia. No tengas miedo en reconocer que eres bueno y talentoso..., Eres hijo de Dios, Recuérdalo!! Él no está solamente en algunas personas, habita en todos y cada uno de nosotros.
Haz que tu luz se irradie, y verás que ayudas a que otras personas hagan lo mismo. Si brindas amor a aquellos que te odian, comprobarás que ese amor te fortalece. Recuerda que todos dejarán una huella inconfundible en tu corazón.
Descubre que hay suficiente bondad para creer en un mundo de paz. Una palabra generosa, un abrazo y una sonrisa serán tuyos, todos los días de tu vida, Verás que el dolor que has vivido y los problemas que has experimentado, te siguen dando el Poder de Caminar por la Vida. Y no olvides que habrá seres cuyo amor y comprensión siempre estarán contigo.
ANIMO!, SIGUE ADELANTE! que aprenderás DE CADA VEZ QUE TE LEVANTES!!!
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