domingo, 30 de agosto de 2009

DIOS ES TODO LO QUE NECESITO



Cuando era niña, creía que nada podía obstruir mi camino ni dañarme. Si tenía alguna preocupación o experimentaba algún temor, me sentía a salvo, segura y protegida cuando uno de mis padres, mi abuelito u otro familiar me abrazaba.

Ahora como adulta, quizás sienta que esos brazos protectores han desaparecido. Mas, durante momentos de incertidumbre, puedo acudir a la amorosa presencia de Dios y descansar en Su guarda. El espíritu de Dios está en nosotros y va delante de nosotros.

De manera que tengo presente mi verdadera identidad. SOY HIJA DE DIOS y resplandezco con luz divina.


“Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos.”—Proverbio 3:26

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